Acompañando a nuestros clientes no solo en la provisión de insumos y soluciones técnicas, sino también en el camino hacia la agricultura del futuro. Esta semana fuimos parte la primera puesta en marcha del drone XAG P150 de la familia Bovio, un equipo que adquirieron con un objetivo muy claro: independencia operativa. Poder aplicar, fertilizar y sembrar semilla fina en sus propios tiempos, sin depender de terceros.

Un jueves a las 6:30 de la mañana, con el sol saliendo
Apenas despuntaba el alba cuando nos encontramos en el campo con la familia Bovio y todo el arsenal listo. Esa madrugada fría de jueves era el punto de partida de algo nuevo para ellos, y nosotros estábamos ahí para acompañarlos en cada paso.
Lo primero fue delimitar el terreno. Para eso utilizamos un bastón satelital, un dispositivo que permite marcar con precisión los puntos que conforman el contorno del lote (básicamente, se recorre el perímetro del campo y el bastón va registrando los límites). A partir de esos datos, el drone XAG P150 calcula de forma completamente autónoma la ruta de vuelo óptima para cubrir toda el área. Sin intervención manual, sin adivinar: el sistema lo resuelve solo.
La operación: autonomía total sobre el terreno
Con el caldo preparado, las baterías cargadas y la ruta trazada, arrancó la operación. Y acá es donde el XAG P150 realmente impresiona: el operario no pilotea en ningún momento. El drone traza su propio camino, sabe dónde empieza, sabe dónde termina, y ejecuta el trabajo con una precisión que sería imposible replicar a mano.

Cuando la batería se acerca al límite, o cuando el tanque de producto se vacía, el equipo regresa automáticamente a la base. Ahí se le cambian las baterías o se recarga el tanque, se aprieta un botón, y el drone retoma exactamente donde lo dejó. Sin perder cobertura, sin superposiciones innecesarias.
El campo de la familia Bovio presentaba un desafío adicional: una pendiente pronunciada. Eso, que con equipos convencionales sería un dolor de cabeza, para el XAG P150 no fue problema. Configuramos la altura de vuelo en cuatro metros sobre el canopeo y la velocidad de avance en 35 km/h, y el equipo se fue regulando automáticamente a lo largo de todo el relieve, manteniendo siempre la distancia correcta del cultivo. Además, el sistema detecta obstáculos en el campo y los esquiva sin necesidad de intervención del operario.
El resultado fue una aplicación pareja, eficiente y completamente trazable, desde el primer pasaje hasta el último.
Los productos de la primera aplicación

Para esta primera salida sobre el cultivo de soja, nuestro equipo técnico recetó dos productos complementarios. El insecticida elegido fue RYNAGEN 200 SC (Clorantraniliprol 200 g/L), un producto de acción sistémica y translaminar muy eficaz para el control de lagarta (en particular Anticarsia gemmatalis), Rachiplusia nu y Chrysodeixis includens. Se aplicó a 30 cc/ha.

Para potenciar la absorción y optimizar el caldo de aplicación, se incorporó U10, un adyuvante multifunción que actúa como corrector de pH, adherente, antievaporante y penetrante foliar, sumando nitrógeno y fósforo a la mezcla para favorecer la translocación del principio activo.
El campo se prepara para lo que viene
La decisión de la familia Bovio no es un capricho tecnológico, es una lectura lúcida del horizonte. La agricultura enfrenta desafíos cada vez más exigentes: ventanas de aplicación estrechas, mano de obra escasa, terrenos complejos y la necesidad de ser más precisos y eficientes con cada litro de producto. Los drones como el XAG P150 no reemplazan al productor, sino que lo empoderan.

Seguiremos acompañando a quienes, como la familia Bovio, eligen prepararse para el futuro. Si estás pensando en dar este paso o querés conocer más sobre el XAG P150, no dudes en consultarnos.