CRISPR: la tecnología que está cambiando la semilla del futuro

Una herramienta que permite mejorar cultivos en años en lugar de décadas. Qué es, cómo funciona y por qué.

Hace poco una nota de la revista Agronegocios presentó el CRISPR como "la tecnología que ha reducido costos y mejorado rendimientos en cultivos agro". Para muchos productores rurales, ese título suena a ciencia ficción. Pero no lo es: es una novedad real que ya está empezando a llegar al campo, y entender de qué se trata es importante para quienes vivimos del agro.

En esta nota lo explicamos en términos simples, sin tecnicismos, y contamos por qué Uruguay acaba de dar un paso clave para que esta tecnología llegue a las chacras locales.

Una tijera molecular, muy precisa

CRISPR es, dicho de forma simple, una tijera molecular que permite a los científicos cortar el ADN de una planta exactamente en el lugar que quieren, y modificarlo con una precisión que antes era impensable.

Imaginemos que el ADN de una planta es como un libro de millones de páginas. Antes, modificar genéticamente un cultivo era como meter capítulos enteros de otro libro adentro: a esos cultivos los conocemos como transgénicos u GMO. CRISPR es muy distinto: permite encontrar una palabra específica en una página específica y cambiarle una letra, sin agregar ADN de otra especie.

"Lo que parece ciencia ficción se ha convertido en un hecho científico. En 2020, esta tecnología recibió el Premio Nobel de Química."

Esa es la diferencia clave: CRISPR no introduce genes ajenos, solo edita lo que la planta ya tiene. El descubrimiento lo hicieron las científicas Jennifer Doudna y Emmanuelle Charpentier, que en 2020 recibieron el Premio Nobel de Química por desarrollar esta herramienta.

Foto: Doudna a la izquierda, Charpentier a la derecha.

Por qué le interesa al productor

Toda la teoría es interesante, pero lo que importa de verdad es lo que pasa en la chacra. Y ahí los números hablan por sí solos.

Mejores rendimientos por hectárea. Variedades editadas que producen más sin cambiar el manejo. Por ejemplo, ya hay maíces editados con rindes hasta 10% superiores.

Resistencia a enfermedades. Trigos editados resistentes a oídio (mildiú polvoriento), una enfermedad que históricamente generaba pérdidas grandes y obligaba a fungicidas. Menos enfermedad significa menos aplicación, y menos costo.

Tolerancia a sequía y estrés climático. Plantas editadas para usar mejor el agua, sobrevivir mejor a heladas o salinidad. Algo cada vez más relevante.

Menos insumos químicos. Plantas que fijan mejor el nitrógeno significan menos urea. Resistentes a plagas, menos insecticida. Más eficientes con el agua, menos riego. Todo se traduce en plata directa al bolsillo del productor.

Mucho menos tiempo de mejoramiento. Antes, sacar una variedad nueva por métodos tradicionales podía llevar de 10 a 15 años. Con CRISPR, se logra en 2 a 4 años.

Lo que ya está en el campo

No es algo del futuro lejano. En distintos países ya hay variedades editadas funcionando comercialmente o en ensayos avanzados.

Soja con alto oleico, sembrada en Argentina y Estados Unidos. Trigo bajo en gluten, en desarrollo avanzado en España. Tomates editados con mayor vida poscosecha, ya comerciales en Japón. Arroz resistente al tizón bacteriano, aprobado en Colombia. En Costa Rica se está aplicando CRISPR para arroz tolerante a sequía, y en Chile hay proyectos para trigo alto en fibra y avena con mayor cantidad de betaglucanos.

Uruguay ya tiene su marco legal

Acá viene la novedad importante: el 18 de marzo de 2024 los Ministerios de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) y de Ambiente presentaron el decreto que regula las nuevas técnicas de mejoramiento genético en Uruguay, incluyendo la edición génica.

Con las palabras "un hito para la mejora genética en la producción agropecuaria" se refirió el ministro Fernando Mattos al nuevo decreto, que abre la puerta para que productos editados genéticamente puedan ser tratados como variedades convencionales y no como transgénicos, siempre que no se les haya introducido ADN de otra especie.

El decreto crea un Grupo Técnico de Trabajo (GTT) integrado por expertos del MGAP, el Ministerio de Ambiente, INIA, INASE, la Universidad de la República, el Instituto Pasteur de Montevideo, el LATU y el IIBCE. Este grupo es el que va a evaluar, caso por caso, si un producto obtenido con estas técnicas debe ser regulado como transgénico o no.

Uruguay se suma así a Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Honduras, Paraguay y Estados Unidos, países que ya cuentan con marcos similares y que lideran el desarrollo de esta tecnología en el continente.

Lo que viene en semillas

Para el productor uruguayo, esto se traduce en un mensaje claro: en los próximos 3 a 5 años vamos a empezar a ver semillas editadas genéticamente en los catálogos de los semilleros con los que trabajamos. Primero en maíz y soja, después probablemente en trigo y cebada, y eventualmente en pasturas y forrajeras.

Estas variedades van a ofrecer respuestas más rápidas a desafíos que hoy nos cuestan dinero todos los años: enfermedades que requieren fungicidas, plagas que demandan aplicaciones, estrés hídrico que merma rindes, suelos cansados que necesitan más fertilización.

No va a reemplazar de un día para otro lo que ya conocemos. Pero va a sumar herramientas. Y como cualquier salto tecnológico, el productor que entiende lo que está pasando es el que mejor lo va a aprovechar.


FUENTES CITADAS

  1. Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca y Ministerio de Ambiente del Uruguay. Reglamentación de Nuevas Técnicas de Mejoramiento Genético y Edición Génica. Decreto presentado el 18 de marzo de 2024.
  2. URUPOV. Reglamentación de nuevas técnicas de mejoramiento genético y edición génica en Uruguay. 21 de marzo de 2024.
  3. Todo El Campo. Fue presentada la reglamentación de técnicas de mejoramiento genético y edición génica. Marzo 2024.
  4. Foro Económico Mundial. CRISPR: 5 formas en que la edición genética impacta el futuro de los alimentos y la salud. Abril 2024.
  5. FONTAGRO. Edición génica para mejoramiento en especies vegetales y animales. Iniciativa regional con participación de INIA Uruguay, INTA Argentina y EMBRAPA.
  6. ChileBIO. Uruguay se suma a los países que regulan el uso comercial de cultivos mejorados con edición del genoma. Marzo 2024.
  7. Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y Genetic Engineering and Society Center, NC State University. Evaluación del marco regulatorio e institucional de la edición genética mediante tecnologías basadas en CRISPR en América Latina y el Caribe. 2023.
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