Cuando hablamos de cultivos industriales, la calidad no empieza en la planta. Empieza en la decisión de qué sembrás, dónde y con qué cuidado manejás esa información a lo largo de la campaña.
La cebada cervecera es uno de los cultivos con mayor exigencia de trazabilidad en la cadena agroalimentaria. La razón es simple: cada variedad maltea diferente. Osiris, Olimpia y Arrayán tienen comportamientos distintos en germinación, absorción de agua y desarrollo enzimático. Mezclarlas genera inconsistencias que afectan directamente el proceso industrial aguas abajo.
Por eso, una parte importante de nuestro trabajo esta zafra va a ser el relevamiento preciso de las chacras: qué variedad va en cada campo, georreferenciada, con el nombre del productor y la superficie comprometida. No es un trámite administrativo. Es la base que nos permite garantizar que cada lote que entra a la planta es lo que dice ser.
Vamos a estar contactándonos con cada uno de ustedes para relevar esa información. Cuanto antes la tengamos, mejor posicionados estamos para coordinar la logística de cosecha y evitar cualquier contingencia en la recepción.
La segregación empieza en el campo. Nosotros la sostenemos desde ahí hasta la entrega.