¿Por qué el petróleo se calmó afuera, pero el gasoil sigue subiendo acá?

Qué está pasando realmente dentro y fuera.

Si seguís las noticias, capaz te cruzaste con dos titulares que parecen pelearse entre sí. Por un lado, el mundo dice que el precio del petróleo se aguantó mejor de lo esperado, pese al lío en Medio Oriente y al cierre del Estrecho de Ormuz. Por otro, acá en Uruguay el gasoil no para de subir, hay paros en ANCAP y  transportistas protestando. ¿En qué quedamos? 


Lo que pasa es que el precio del crudo en el mundo y el precio del gasoil en tu surtidor son dos cosas distintas, que se mueven por caminos distintos. Te lo explicamos, porque entenderlo te cambia las decisiones.



Afuera: el petróleo que no explotó

Cuando se cerró el Estrecho de Ormuz, todos dábamos por hecho que el barril se iba a las nubes. Era la cuenta lógica. Y sin embargo, el crudo se mantuvo por debajo de los 100 dólares.


¿Por qué? Sobre todo por China. En lugar de salir a comprar caro, hizo lo contrario: cortó sus importaciones de golpe (se calcula que en torno a 5 millones de barriles por día) y tiró de sus propias reservas, que tenía bien cargadas. Ese recorte tapó casi la mitad del faltante mundial que dejó el cierre del estrecho, y el mundo entero respiró.


Pero ojo: esa calma es prestada. Se sostiene gastando reservas guardadas, no produciendo más. Estados Unidos, por ejemplo, viene exportando combustible a niveles récord y dejó sus reservas en el nivel más bajo en dos décadas. Y acá viene la conexión con lo que pagás vos.


Por qué esa calma no llega a nuestro surtidor

Esta es la parte que mucha gente no tiene clara: en Uruguay el precio del combustible no lo pone el mercado del día. Lo fija el gobierno.


El precio se define a partir del Precio de Paridad de Importación (PPI), un cálculo que hace URSEA tomando como referencia los combustibles ya refinados en la costa del Golfo de México, en Estados Unidos. Es decir: no mira el barril de crudo a secas, mira cuánto cuesta el gasoil ya hecho en ese mercado de referencia. Y ese mercado es justamente el de Estados Unidos, el mismo que (como vimos) está exportando a full y con las reservas en mínimos. Por eso el producto refinado se mantiene caro aunque el crudo afloje.



A eso se le suma una decisión política. En los últimos meses el gobierno venía subiendo el gasoil menos de lo que marcaba el PPI, para no pegarle tan fuerte al bolsillo. Eso dejó el precio local "corriendo de atrás": llegó a estar unos 12 pesos por litro por debajo de la referencia. Ese atraso ahora hay que emparejarlo. Por eso, aunque este mes la referencia internacional del gasoil hasta "bajó" un poco, en el surtidor igual subió.


El resultado concreto: el gasoil arrancó junio con su tercer aumento consecutivo y quedó arriba de los 60 pesos el litro. Y eso fue con el gobierno aplicando una suba del 7%, cuando la paridad técnica completa pedía más del 20%. O sea: todavía queda rezago sin trasladar.


La parte local que sí te golpea de lleno

Mientras el mundo discute reservas y estrechos, acá hay un problema más cercano y más urgente: el suministro.


El sindicato de ANCAP viene con paros de 24 horas, (es muy probable que estén tapando un faltante de combustible nacional) justo en plena zafra del interior, cuando la maquinaria y el transporte demandan gasoil sin parar. Algunos estacioneros llegaron a evaluar topes de venta por vehículo para estirar el combustible de los tanques. Para el que está cosechando o moviendo camiones, un corte de suministro de un día no es un detalle: es la zafra frenada.


Y por si fuera poco, la brecha de precios con Brasil volvió al debate, sobre todo en los departamentos de frontera, donde cruzar a cargar del otro lado se vuelve tentador y le saca actividad al país.


Qué significa para tu campo

Ordenemos, porque hay que separar bien las dos historias:


1. El gasoil. Afuera el crudo se calmó, pero a vos eso no te llega: el precio local lo fija el gobierno por otra fórmula, y viene en subas consecutivas. No esperes que la calma global se traduzca en alivio en el surtidor en el corto plazo.


2.El suministro. Más allá del precio, está el riesgo concreto de quedarte sin gasoil en plena zafra por los conflictos en ANCAP o por un faltante de stock de ANCAP. Esto sí conviene tenerlo en el radar para planificar las cargas y no quedar a pie.


3.El fertilizante. Acá se cierra el círculo con lo que ya te contamos sobre la suba del fósforo: el azufre y el amoníaco que se usan para fabricar fertilizante también se mueven por el Estrecho de Ormuz. El mismo lío global presiona el costo de lo que pones en el suelo. 


En resumen: 

No te dejes confundir por los titulares. Es verdad que el petróleo en el mundo aguantó mejor de lo esperado. Pero esa es la película de afuera, y no es la que pagás vos. Acá el precio lo fija el gobierno con una fórmula que mira el mercado estadounidense (que sigue caro) y que además viene emparejando subas que había aguantado antes. Por eso el gasoil sube aunque el crudo se calme.


Lo que de verdad te conviene mirar de cerca no es tanto el barril de Brent, sino dos cosas bien concretas: cuándo y cuánto vuelve a ajustar el gobierno, y si vas a tener gasoil disponible cuando lo necesites en la zafra. Como siempre, no te vendemos miedo ni urgencia: te damos la misma información que se maneja puertas adentro, para que decidas vos con los números sobre la mesa.

Fuentes

De dónde sale esta nota

El análisis del mercado petrolero global se apoya en el reporte del Financial Times (junio de 2026), uno de los diarios económicos más serios y confiables del mundo: cómo el fuerte recorte de importaciones de China amortiguó el shock de oferta tras el cierre del Estrecho de Ormuz, y por qué los analistas advierten que esa calma se sostiene gastando reservas y no va a durar para siempre.

Los datos del mercado local —el mecanismo del Precio de Paridad de Importación (PPI), los ajustes de tarifas y el conflicto gremial— provienen de URSEA, ANCAP y prensa nacional uruguaya.


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